lunes, 22 de agosto de 2016

EL PENSAMIENTO ESCOLÁSTICO DESDE SANTO TOMÁS DE AQUINO (1225-1274)


Luis Alejandro Martínez
“La suma teológica”, trató de conciliar las enseñanzas religiosas y la actividad económica, la propiedad privada, precio justo y usura.
Santo Tomás reforzó un poco la teoría del valor aristotélica sin dejar a un lado la moral cristiana de la época, es por eso que no llegó del todo a crear una teoría concreta del valor de manera racional como la que surgió más adelante. Santo Tomás habló de un orden natural de acuerdo a la creación de Dios, y su teoría de la demanda es una simple noción entre la relación de la utilidad humana de los bienes en comparación con el lugar que ocupan en el orden natural de la creación. Santo Tomás, con un toque moralista, fue el primero que intentó justificar la propiedad privada, y se convirtió en referencia para la elaboración de las teorías de muchos autores que después trabajaron este punto. El argumento de Santo Tomás fue que si bien bajo la ley natural toda propiedad es comunal, la propiedad privada no entraba en contradicción por ser un añadido, algo que explicó con el siguiente ejemplo: La desnudez concuerda con la ley natural puesto que la naturaleza no provee de ropa al hombre, sin embargo la ropa se añadió a la desnudez en beneficio del mismo hombre; de la misma forma la propiedad privada no existe en la naturaleza pero se inventó para beneficio de la humanidad pues estimula el trabajo, no obstante Aquino creía que el Estado debía regular la propiedad privada y distribuir sus frutos aunque, siguiendo a Aristóteles, aceptaba como un hecho su distribución desigual con el argumento de que cada uno debe recibir de acuerdo con sus necesidades y que estas necesidades son diferentes para cada estrato de la sociedad.
Santo Tomás reafirmó la teoría aristotélica del valor respecto a la doble medida de los bienes (valor de uso, valor de cambio), pero introduce la necesidad (indigentia) en la teoría de los precios, un aspecto que acerca la noción de precio justo al precio de mercado. Para la escolástica indigentia era la cantidad deseada en relación con la que está disponible. Aquino también afirmó que la producción y el intercambio en el mercado no reñían con la ética cuando se realizaba para satisfacer las necesidades de las partes; quienes producen para el mercado actúan de manera equitativa si lo hacen para mejorar el bienestar de sí mismos o de los demás y si sus precios son justos, además para santo tomas el precio justo es era el precio natural o de mercado. Aquino, como Aristóteles, en una primera etapa condenó el cobro de intereses por los préstamos por considerar que el dinero era sólo un medio de cambio que no satisfacía necesidades, que por eso era estéril y no daba derecho a la percepción de intereses. Tampoco la duración del préstamo daba derecho a tales intereses puesto que el tiempo es un bien otorgado por Dios a todos y nadie tiene derecho a apropiárselo. Posteriormente aceptó que podía hacerse una diferencia entre la usura y el interés, dejando este último para los casos en que el dinero prestado se invertía en la producción y el comercio.


LA RIQUEZA DERIVADA DEL INTERES PROPIO

                   
Diana María Benavides

El pensamiento económico clásico tiene como finalidad construir la economía a través del egoísmo. Adam Smith explica en su libro la riqueza de las naciones que las personas aspiran a maximizar sus ganancias por motivos egoístas. Efectivamente, la búsqueda de los intereses propios genera un incremento en la riqueza y por ende un crecimiento económico, pero ha sido a costa del aprovechamiento sin condiciones morales de los unos a los otros por su inferioridad que se refleja en la ignorancia o en las necesidades para su supervivencia.  Puede ser que las relaciones de producción en pleno siglo XXI  hayan mejorado en muchos aspectos, pero esa mejoría no ha sido para toda la humanidad en general.

Las grandes empresas para que sus activos se incrementen se refuerzan con el pensamiento económico clásico, quieren hacer más con menos, es decir, maximizar la oferta con menos recursos reduciendo los costos de producción  para obtener más ganancias, puede ser  reduciendo los salarios de sus trabajadores o explotándolos.

Apple es un ejemplo de ello, es una de las  empresas más grandes del mundo, en el último trimestre del 2015 tuvo unas ganancias de 13.500 millones de dólares1 a costa de emplear trabajadores infantiles del Congo en África que extraen el cobalto que se usa para la fabricación de distintos componentes de sus aparatos tecnológicos como las baterías de litio2.  Nestlé otro ejemplo como Apple, con su industria de chocolate que compra el cacao también a países del África donde lo extraen con la explotación infantil, en otras palabras  mano de obra gratis. Pese a que estas empresas  han sido denunciadas por la explotación infantil, éstas, como se dice coloquialmente se han lavado las manos comprando su producto a intermediarios para no tener responsabilidad directa en el problema.

Pero hay que tener en cuenta que el problema no solo radica en estas grandes empresas sino en todo el sistema capitalista que pese a que rompe todo tipo de derechos humanos,  la humanidad acepta que haga parte de su realidad, ya que los productos que ofrecen en el mercado hacen parte del consumo y al adquirirlos somos participes de  todas estas injusticias que estas empresas con sus grandes fábricas  ocasionan, como la explotación infantil y la contaminación que para éstas no han tenido relevancia, después de que se beneficien con los ingresos no les importa a quien puedan llegar a perjudicar.



¿EN QUE SE APOYA LA DIVISION DEL TRABAJO?

        Felipe Mañunga Escobar
Para  Adam Smith esta debe basarse como un instrumento para alcanzar mayores niveles de productividad y eficiencia de la economía.
Para Smith el objetivo mismo de la economía era el conocer las leyes que determinaban la riqueza de las naciones, y en ese esfuerzo defendió la tesis del laisses faire – laissez passer en la que los recursos se destinarían a los sectores que presentaran más atractivos para los productores de esta manera la producción de una economía estaría determinada por los requerimientos del mercado, así mismo señaló que la optimización de la productividad de una empresa estaba en relación con el correcto engranaje de los procesos de especialización de la mano de obra. Esta especialización conocida como división del trabajo dependería de la clase de producto que se estuviera fabricando.
En una sociedad en la que prima la producción de mercancías, es lógico que la división del trabajo se acentúe y profundice. Smith toma nota de este proceso y lo ilustra por medio de lo que sucedía en las manufacturas. En su libro  da el ejemplo clásico de la fabricación de alfileres. Mientras que un obrero, ejecutando todas las operaciones que requiere la producción de un alfiler, no puede hacer más de unos 20 alfileres diarios, varios operarios, realizando cada uno de ellos una operación, pueden fabricar decenas de alfileres diarios. La División del trabajo multiplica la producción, pero también engendra nuevos oficios y nueva maquinaria.
Este aumento considerable en la cantidad de personas que un mismo número de personas puede confeccionar, como consecuencia de la división del trabajo, procede de tres circunstancias distintas: primero, de la mayor destreza de cada obrero en particular; segunda, del ahorro de tiempo que comúnmente se pierde al pasar de una ocupación a otra, y por último, de la invención de un gran número de máquinas, que facilitan y abrevian el trabajo, capacitando a un hombre para hacer la labor de muchos.
La gran multiplicación de producciones en todas las artes, originadas en la división del trabajo, da lugar, en una sociedad bien gobernada, a esa opulencia universal que se derrama hasta las clases inferiores del pueblo. Todo obrero dispone de una cantidad mayor de su propia obra, en exceso de sus necesidades, y como cualquier otro artesano, se halla en la misma situación, se encuentra en condiciones de cambiar una gran cantidad de sus propios bienes por una gran cantidad de los creados por los otros; o lo que es lo mismo, por el precio de una gran cantidad de los suyos. El uno provee al otro de lo que necesita, y recíprocamente, con lo cual se difunde una general abundancia en todos los rangos de la sociedad lo que conlleva en mi opinión  a una tremenda desigualdad de riqueza  al interior de las naciones “civilizadas”, expresada a través de la diferencia de consumo. En ese momento, interesa más la cuestión de la solución que propone Smith al problema que  cómo explicar la diferencia de riqueza entre las naciones “civilizadas” y las naciones “salvajes”.
Bibliografía
 http://www.gestiopolis.com/en-que-consiste-la-division-del-trabajo-propuesta-por-adam---  -smith/http://blogs.ua.es/adamsmith/2009/09/01/la-divison-del-trabajo/

https://cspoliticasadamsmith.wordpress.com/mercado-libre/division-del-trabajo

Mentalidad en general

Misael Ortíz
 “Es fácil filosofar si es otro el que está hecho mierda.”
– Danny Boyle (trainspotting)

La escasez esa gran palabra de la cual vamos a escuchar bastante; surge en medio de una disparidad  entre las necesidades humanas y los recursos disponibles en nuestro planeta, cabe recordar que entre los recursos naturales disponibles están los renovables y no renovables, mientras en las necesidades humanas podríamos destacar la pirámide de Maslow con su jerarquía de las necesidades, dado así cabe recordar que los recursos son de carácter limitado ya que los recursos naturales no son infinitos, por otro lado las necesidades humanas son ilimitadas nunca se podrá satisfacer a todo el planeta. Entonces entre una población creciente, unos recursos limitados y unas necesidades ilimitadas se empieza a comprender el concepto de escasez.
Dado lo anterior entonces como individuos deseamos tener más de lo que se tiene por ejemplo: queremos vivir en un lugar tranquilo, que el lugar donde vivimos no este contaminado, buscamos que colegios y universidades tengan un buen registro calificado, deseamos tener tiempo para el ocio, entre otros. Pero al final lo que queremos tener se ve limitado por el tiempo que disponemos, los ingresos que captamos y los precios de los bienes y servicios que necesitamos, entonces esos tres factores limitan lo que queremos.
Por ello la economía, en la cual nos estamos formando es la ciencia que estudia las selecciones que los individuos, las empresas, los gobiernos y las sociedades hacen para enfrentar la escasez, así como las oportunidades o incentivos que influyen a esas selecciones.    
Siendo algo subjetivo de lo planteado anteriormente de la escasez, consideraría que nos han vendido necesidades innecesarias desde que nacemos sin importar las limitaciones de los recursos del planeta en el cual vivimos, creo que esas grandes empresas o corporaciones, se han aprovechado de la inseguridad, soledad y otras falencia de las conductas humanas para volvernos consumistas, aun estado que no nos sentimos bien sin tener algo  que sabemos que no nos será de vital uso.
Pero es el cambio que está dando la sociedad. No seré siempre joven, el mundo está cambiando, la música está cambiando, hasta las drogas están cambiando, incluso los hombres y las mujeres; dentro de poco no habrá ni hombres ni mujeres solo gente diferente, lo cual me parece genial. No puedo seguir soñando en un mundo perfecto donde las externalidades no me afecten. 
Es fácil adaptarse a esta realidad sin muchos problemas, solo dedicándose a uno, bueno a veces se piensa en los demás. Pero en general no me afecta en lo absoluto el otro individuo, después de todo cada quien es un mundo y sabe cómo entenderse. Cada individuo sabe cómo verse a futuro e interpretar su caos. Realmente divierte mucho eso  de ganancias, márgenes, adquisiciones, prestamos, arrendamientos, engañar, estafar, amor, rupturas. No existe entidad alguna llamada sociedad y si existe pues no tendría nada que ver. Pero hay que pensar en lo cotidiano, ir por el buen camino “elegir una vida”, siento sarcástico estoy deseándolo, voy a ser igual que la mayoría, el trabajo, la familia, el televisor grande, la lavadora, el carro, buena salud, colesterol bajo, seguro de vida, niños, paseos en el parque, jornada de 8 horas, navidades en familia, “echando pa lante” como se dice en este país, hasta que te canses de tanta mentira.
Concluyendo pensaría que somos una sociedad manipulada por el sistema, donde fingimos que nos preocupamos por los demás para sentirnos bien, donde nos enojamos cuando algo pasa en el exterior y hasta nos afecta emocionalmente, mientras en nuestro país o entorno pasa lo mismo hasta peor pero somos indiferentes. Una población consumista que se siente bien adquiriendo o endeudándose para conseguir bienes y servicios no para su bienestar sino aparentar ante terceros como una forma de conseguir aceptación social, obviamente no estoy generalizando. 


Sobre el falsacionismo de Karl Popper


Por: Jorge Luis Rivadeneira Daza
Humans are haunted by the vastness of eternity, and so we ask ourselves: will our actions echo across the centuries, will strangers hear our names long after we are gone, and wonder who we were, how bravely we fought, how fiercely we loved.
Extracto del dialogo de la película ‘Troya’. David Benioff, Wolfgang Petersen. 
Karl Popper propuso un método de refutación con respecto a la ciencia y sus postulados, dijo que cualquier hipótesis debe ser puesta a prueba, en busca de que la misma sea falsada. No obstante, que un postulado no pueda ser refutado mediante un número n de pruebas empíricas, no quiere decir que dicho postulado contenga la verdad, tan sólo significa que aún no ha sido falsado. Veamos.
Imagine lo siguiente: Usted es un(a) científico(a) mundialmente reconocido(a), una tarde, al regresar a su casa, se sienta con una taza de café entre las manos, abre una copia de ‘El viejo y el mar’, y, al no tener nada mejor para hacer en el instante inmediato, usted decide comenzar a contar el número de veces que la palabra ‘pez’ aparece a  través del libro. Ya entrada la noche, usted deja el ejemplar a un lado, bosteza, al tiempo que su mano izquierda garabatea en un trozo de papel el número ‘264’. Acto seguido, camina hasta su habitación, se recuesta contra el blando colchón de su cama, y en los últimos instantes de vigilia formula una nueva hipótesis sobre los textos, ‘todos los libros tienen la palabra ‘pez’ 264 veces a lo largo de sus páginas’. El sueño lo vence, pero antes de sumirse en la inconciencia, alcanza a susurrar:
-Gracias Hemingway.
A la mañana siguiente, usted, con ánimo restaurado, se dispone a poner a prueba su nueva teoría, va hasta su biblioteca y toma en mano el ejemplar más próximo, ejemplar que ha resultado ser ‘Veinte mil leguas de viaje submarino’. Una vez arrellanado, y con el consabido vaso de café, se dispone a buscar y contabilizar la palabra ‘pez’ a lo largo del libro.
Dos y treinta de la tarde. ¡Victoria!, la palabra ‘pez’ efectivamente ha aparecido 264 veces en el libro (1).
Y así, usted, gran erudito(a), se apresura a compartir sus nuevos resultados con la comunidad científica.
Días después hay en circulación una nueva ley de la ciencia, titulada: ‘Con respecto a los doscientos sesenta y cuatro peces en los libros’ (si por casualidad se le ocurre otro título, acaso, menos común, le pido el favor de reemplazarlo por el que he acabado de usar).
Brillante, usted ha sido nombrado como el científico del siglo, uno entre un millón, un ilustrado incomparable. Estatuas se erigen en su honor, grandes bibliotecas y parques que llevaran su nombre se construyen. Décadas después, su largo epitafio rezará ‘Aquí descansa la más versada mente de todos los tiempos pasados, que con fuerza mental casi divina, demostró el primero, con su resplandeciente inducción, el comportamiento lingüístico de los libros y las tazas de café en las tardes, investigo cuidadosamente dos ejemplares, y las propiedades de la palabra ‘pez’ en ellos. Intérprete, sagaz, fiel de la biblioteca y la ciencia, defendió en su teoría la inducción a ultranza, y manifestó en la misma, la sencillez del Evangelio. Dad las gracias mortales, a quién ha existido así, y tan grandemente, como adorno de la raza humana’ (2).
Fin, sí, fin de su vida cómo científico(a).  Al menos por ahora, le agradecería que regresara al papel de lector, para analizar la anterior ejemplificación que le he propuesto.
Cuando usted tomó, o al menos imaginó tomar, el ejemplar de ‘Veinte mil leguas de viaje submarino’, lo que buscaba hacer era lo que Popper llamó ‘tratar de falsar la teoría’, es decir, buscar si su teoría podría o no ser derrocada mediante un experimento empírico. Pero aquí viene el asunto atrayente, y es que, su teoría o postulado inicial de que ‘Todos los libros tienen la palabra ‘pez’ doscientas sesenta y cuatro veces en sus páginas’, no fue coronada de verdad absoluta cuando usted demostró que efectivamente se cumplía para el libro ‘Veinte mil leguas de viaje submarino’, lo que ocurrió, según Popper, es tan sólo, que su postulado no fue falsado en dicha demostración. Por lo tanto, tenemos que una teoría en realidad, nunca logra llegar a la verdad, sino acercarse en mayor o menor medida a ella. No existen teorías verdaderas, existen teorías no falsadas. Así pues, conforme a Popper, con ayuda de experimentos empíricos de múltiples variantes se lograría falsar cualquier teoría.
La verdad, como edén tentador e inaccesible, como Ítaca para un Odiseo a quien los dioses le han borrado cualquier esperanza de retorno, como un sueño fugaz en mitad de la noche, inatrapable a la memoria, inenarrable, nebuloso.
El científico que busca acaparar la verdad, es pues, un pescador en altamar de Macondos, de mariposas amarillas, de espectros y de peces intangibles.
Tal vez, lo único que pueda enfrentarse a lo propuesto por Popper, sean aquellas teorías imposibles de poner a prueba empíricamente, a saber, teorías sobre la gravedad al interior de agujeros negros, teorías sobre la posible existencia de distintas variables antes del big bang (me excuso de antemano, si debido a mi escaso conocimiento de actualidad científica, algunos de los temas que propongo pueden, en realidad, hoy por hoy, ser probados empíricamente). O acaso teorías que por su relativa imposibilidad de comprobación empírica se tornan hoscas a quién desee falsarlas, a modo de rápido y final ejemplo: ‘No hay otro planeta en el universo que albergue formas de vida diversas, a excepción del planeta Tierra’.
¿Es acaso el arte más bello, más nutritivo, más liberador que la ciencia? ¿Es tal vez más benévolo, estético o intrépido dejarse arrastrar por la fuerza del espacio, que tomar una lupa para detallarla? ¿Es quizá más valioso un grito final y resignado, que una resistencia fútil para comprender lo que posiblemente no puede ser comprendido?
Viajaremos por las capas del universo, hasta que el fin postrero nos cubra con la lluvia del olvido.
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Y esperare la muerte
-Amiga Muerte-
Mientras afuera llueve. (3)
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(1)  No tengo la certeza de cuántas veces la palabra ‘pez’ pueda estar en el libro ‘Tres mil leguas de viaje submarino’ (quizá veinticinco, como lo indica un documento de la red), lo que es casi innegable, es que no son exactamente 264 veces.
(2)  Texto extraído casi al pie de la letra del verdadero epitafio de Sir Isaac Newton. Las modificaciones hechas no hacen alusión, ni mucho menos, a algún tipo de burla.
(3)  Palabras finales del libro ‘Mientras llueve’, escrito por Fernando Soto Aparicio.


Referencias bibliográficas y de la web.



¿Progreso o Penuria?


Los mercantilistas, consideraban que la riqueza de una nación dependía de la cantidad de oro y plata que tuviese. Aparte de las minas de oro y plata descubiertas por España en el continente americano, una nación sólo podía aumentar sus reservas de estos metales preciosos vendiendo más productos a otros países de los que compraba.
Eran muy precisos al señalar que había que alentar las exportaciones y desalentar las importaciones, para lo cual era necesaria la intervención estatal, tanto en la sustitución de importaciones como en la estimulación de la producción, la creación de aranceles para las manufacturas externas y la importación de materias primas a buen precio; así también abogaban por bajos salarios como una ventaja competitiva.
La población en aquel entonces, vivía en muy malas condiciones, sus salarios si acaso alcanzaban para cubrir sus necesidades básicas y es que cada vez que se incrementaban las ganancias, aparecía más competencia de trabajo, reducción de salarios y más pobreza. Como diría John Maynard Keynes  “Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión. ¿Usted qué hace?”. Pues lo que se percibía en esa situación tan compleja, es la codicia. Los mercantilistas entre más tenían, trataban a los trabajadores con vilipendio, puesto que no reconocían su esfuerzo y más aún que en cierta medida, era gracias a los trabajadores que obtenían, sus ganancias esperadas.
Desde ese tiempo y hasta ahora, la injusticia prevalece. Nosotros como parte de este sistema en el cual vivimos, no hacemos nada para revelarnos contra ello, solo dejamos que ellos hagan con nosotros lo que ellos quieran. Y es también debido a las consecuencias que traen nuestras malas decisiones, en el momento de elegir a las personas que nos van a “orientar”.
Los mercantilistas de cierta forma, aceptan su egoísmo y codicia de querer enriquecerse para beneficio de ellos y lo plantean como un principio de su sistema, a diferencia de los capitalistas que nos gobiernan hoy, que tratan de tapar sus incompetencias, con respecto a los salarios del proletariado. Todo empieza con una cantidad de beneficios que tienes cuando obtienes un trabajo; el seguro médico, vacaciones, pensión y entre otras cosas, son beneficios porque estarás seguro, pero lo que no es justo, es que eso se descuente del salario que se obtiene, según el contrato que tengas te descuentan el 4% de tu salario y no sería tan malo si el salario mínimo específicamente de Colombia no fuera tan bajo comparado con el salario de los grandes capitalistas.
De una  u otra forma los sistemas económicos de antes y los de hoy en día no tienen mayor cambio, es aceptable que hubieron propuestas para que haya igualdad y justicia, pero la temática es la misma. La mala distribución de ingresos sigue intacta y los ricos cada vez se enriquecen más y los pobres cada vez se empobrecen más, ojala una nuevas propuestas económica surjan con las nuevas  generaciones que se vienen  y sino bienvenidos a las teorías económicas no aplicables a la realidad.


FRANCY VIVIANA PANTOJA ARANGO

El mercado y la detrminacion de los precios ¿existe algun mercado donde los precios sean justos?

Valentina Murillo


Un mercado es un conjuntos de transacciones de procesos, tambien es un mecanismo para determinar algun precio de algun producto, este concepto resulta fundamental para la politica de la competencia.
Esta definicion previa de mercado, nos dice que la mayoria de las decisiones empresariales son analizdas bajo la misma perspectiva de determinar si sus efectos producen o produciran en el futuro un menoscabo al grado de competencia efectiva en el mercado, esto nos conlleva a delimitar el campo en el que tiene lugar la competencia.
Las personas y las empresas producen bienes y servicios que intentan vender al resto del mundo con una mentalidad perturbadora (comprar barato verder caro). En esto se produce un gran intercambio entre los que ofrecen bienes y servicios y quienes los solicitan y por lo tanto hay un intercambio entre los compradores (demanda) y los vendedores (oferta). El precio de dicho producto subira o bajara en cada momento, por ejemplo en colombia cuando se presenta un paro, los productos se agotan y por lo tanto los ofertantes al ver que dicho producto se esta agotando subira el precio, pero eso es una consecuencia que debemos pagar los compradores ya que si suben los precios habra escasez de dinero.
Por otro lado tenemos que tener en cuenta que si algun mercado es perfectamente competitivo y ofrece un mismo producto de otro mercado, tiene que tener en cuenta que no puede vender el producto con un precio inferior que el de la competencia, ya que los consumidores no compraran el bien y se lo compraran al resto de productores que son perfectamente sustitutos.
En un mercado no competitivo, puede suceder que no exista un precio de mercado unico y que el productor, por ejemplo cobre precios distintos a distintos demandantes, es decir haga discriminacion de precios a eso me refiero cuando hago la pregunta de que si los precios son justos o no, ya que pueden haber mercados los cuales vendan el producto con un buen precio u otros con el precio muy alto.

Podemos concluir que si nos encontramos en un mercado los precios varian no vamos a encontrar un precio justo o el mismo precio para un producto ya que como todo mercado busca ganancias, unos buscaran ganancias justas, otros ganancias excesivas.