jueves, 17 de noviembre de 2016

UN INVITADO ESPECIAL


-          ¡Hoy en hablando de economía!
Nos acompaña como invitado especial David Ricardo presentándonos su más reciente libro “principios de economía política y tributación” en el cual crítica y mejora  aspectos anteriormente trabajados por Adam Smith y postula también sus pensamientos dedicando especial atención a la teoría del valor. Bueno, sin tantos preámbulos le damos la bienvenida al señor Ricardo.
-          Hola muy buenas noches a toda la audiencia. Gracias por la invitación, y bueno para empezar dejare claro esta noche, uno de los temas más discutidos y llamativos sobre mi libro, el cual lo llamo La teoría de la ventaja comparativa, en el, trato de explicar cómo el señor Smith se queda corto con su teoría de ventaja absoluta, que a mi parecer  es demasiado simplista y algo inocente tratar de esa manera el comercio exterior, puesto que es obvio que existirían algunos países donde se presentarían ventajas absolutas en casi  todos los bienes, dejando así imposible el comercio. 
-          ¿Así? Dinos entonces por favor señor Ricardo ¿cómo tú resuelves esto?
-           Claro, es sencillo lo tratare con un breve ejemplo, luego lo hare algo más técnico. Pues bien mira: la ventaja comparativa la vemos en acción todos los días en nuestras vidas. Utilicemos entonces el siguiente escenario, un profesor y un plomero. Si el primero es mejor profesor y el segundo mejor plomero, cada uno se especializa en lo que mejor realizan y negocian entre ellos y los dos ganan. La clásica división del trabajo elaborada por mi viejo amigo Adam.
Ahí es donde entro yo. La teoría de la ventaja comparativa va un paso más allá. Si suponemos que el profesor no sólo es mejor profesor sino que también es mejor plomero que el tipo que ejerce la plomería. El primero, el profesor, aun asi, contratara al plomero para reparar los daños hechos en la casa y sus respectivos cuidados. La razón de contratar a un plomero menos bueno que él, es que la ventaja comparativa del profesor es el de ser profesor.
Cada hora que trabaja como profesor, le renta más que lo que le cuesta contratar al plomero durante esa hora y, aunque este último, no sea tan bueno en el oficio de la plomería, es más rentable para el profesor su contratación que hacer de plomero el mismo. Es decir, incluso cuando el profesor es mejor en los dos (de educador y en la plomería), le conviene al profesor contratar al plomero y concentrarse en su trabajo como profesor donde su ventaja comparativa le renta mucho más. Por otra parte, aunque el plomero no es tan bueno como el profesor en la las tuberías, el desagüe y las alcantarillas, sigue teniendo trabajo porque el profesor se concentra en su trabajo como profesor. Esa es  la ventaja comparativa en acción en nuestra vida diaria, en nuestra cotidianidad.
Vemos la misma situación con los padres en cuanto al tiempo con sus hijos. Puede ser que los padres sean mejores en la cría de sus hijos pero, pero aun así, contratan a una niñera para permitirles ir al trabajo. Parte de ello se debe al hecho de que rinden más trabajando para cubrir los gastos como los que ofrece la niñera, aunque ellos sean mejores en los dos oficios; en el respectivo trabajo y en la crianza de sus hijos. Esto es de nuevo la ventaja comparativa en nuestra vida diaria.
-          Es claro, esplendido señor Ricardo, creo que con el anterior ejemplo las cosas quedaron más que claras… Oh pero veo yo que quiere usted continuar. - una pequeña sonrisa se dibuja en su rostro -.
-          Claro mi estimado presentador, por favor - risas – no vaya usted ya a despedirme. Continuare entonces con mi siguiente ejemplo  un poco más técnico y contextualizado más al comercio exterior.

                          l______Bienes________l
l__Países____l__Tabaco_l__Vino_____l
         A                     18  h            20  h
         B                      27  h           22  h

En el siguiente grafico vemos que se necesitan diesi y ocho horas en el país A para producir tabaco y unas veinte y siete horas en el país B, así mismo vemos que en el país A se necesitan unas veinte horas para producir vino a diferencia del país B que necesita unas veinte y dos horas para producir el mismo bien.
Claramente, según en la teoría del señor Smith, la ventaja absoluta la tendría el país A en los dos bienes y por tanto no habría comercio entre A y B.
Pero cuando nos fijamos en los precios relativos, nos encontramos que para el caso del tabaco  tendría un costo de oportunidad del 0,9 en el país A y de 1,22 para el país B, por lo tanto el país A tendría una ventaja comparativa en la producción de tabaco dado que su costo es más bajo que el del país B.
Ahora si no fijamos en el costo relativo del vino, hallaremos entonces que 1.11 es el costo de oportunidad correspondiente al país A y para el caso del  país B es del 0.81
Por lo tanto una unidad de vino se puede obtener con 0,81 de tabaco, es debido a ello que el país B tiene ventaja comparativa sobre el país A.
Aunque el país A haya tenido ventaja absoluta sobre los dos bienes, no la tiene con respecto a la ventaja comparativa en la producción de los dos bienes. El comercio definido por mi teoría de ventajas comparativas muestra que el intercambio es beneficioso para ambos países. Porque así el país A podrá producir el tabaco y vendérselo al país B, este, lo compraría a un costo más bajo que el que le costaría producirlo el mismo, por su parte el país A podrá comprar el vino que produce el país B, a un costo más bajo que le costaría hacerlo ellos mismos, así que el país A exportara tabaco y el país B exportara vino.
-          Oh esplendido señor Ricardo, es usted muy brillante.
-          No, no es nada, simplemente es algo que se me ocurrió gracias a mi interese por querer indagar en el mundo en el cual Adam Smith mi inspiro con su tan famoso libro, ya sabes, seguí lo que verdaderamente me gusta y vaya pues que me siento un tanto satisfecho.
-          Eso me gusta de usted señor Ricardo, la petulancia no es amiga suya a pesar que parezca que está a su lado por la maciza fortuna que usted posee, nada tiene usted de esa rigidez de los intelectuales catedráticos que no toleran un aire diferente.
-          Es un hecho que ahora….

Desperté y senti mucha hambre, eran cerca de las dos de la madrugada, mire a mi esposa ligeramente dormida y le dije:
-          Cariño creo que dejare de dormir con la televisión encendida.



JHON CRISTIAN ORTEGA


Fuentes:
http://economipedia.com/definiciones/ventaja-comparativa.html


Hablando un poco de economía (clásica)



Hoy, en “Hablando un poco Sobre Economía”, trataremos brevemente sobre David Ricardo, sus postulaciones y pensamientos influenciados por Adam Smith, recorreremos que decía, que proponía y que impacto trajo algunas de ellas.
Comenzamos:
Desde hace un par de siglos los economistas han entendido las ganancias del comercio, pues a continuación, se mostrará el argumento que Adam Smith acuño al respecto: El sastre no tratará de fabricar su propio calzado y, en cambio, se lo comprará al zapatero. Él zapatero no tratará de coser su propia ropa y recurrirá al sastre. El campesino, a su vez, no tratará de elaborar ropa ni calzado, pero dará trabajo a estos artesanos. Todos ellos están interesados en producir aquello en lo que tienen ventaja frente a los otros, y en comprar, con una parte de su producto, o lo que es lo mismo, con el precio de una parte de dicho producto, lo que tengan ocasión de comprar.
Lo anteriormente dicho provine del libro de Adam Smith “la riqueza de las naciones”, la cual se considerada como la piedra angular del análisis del comercio y la interdependencia económica. En cierta época el libro cayó en manos de David Ricardo – quizá en el año 1799 -  y este llego a inspirarlo.
David Ricardo, un millonario corredor de bolsa, hombre de negocios, especulador exitoso, agente de cambio y diputado; logrando amasar una considerable fortuna, optó por ser economista. Escribió en 1817, su libro “Principios De Economía Política y Tributación”.

La economía se ha pulido y ha ampliado sus teorías desde los tiempos de Smith y Ricardo, pero existe ciertos desacuerdos entre los economistas a las restricciones del comercio, basándose, en gran medida, en el principio de “ventaja comparativa”.
la teoría de la ventaja comparativa se destaca entre los múltiples escritos de David, una ampliación de la “división del trabajo” del señor Smith. Pues en ella Ricardo se basó en dos bienes. vino y tela, y dos países, Inglaterra y Portugal. Fue el ejemplo que demostró como ambos países podían beneficiarse. Ricardo defendía la idea que cada nación debía especializarse en la producción de materias prima según su ventaja comparativa, dedicándose solo a lo que mejor y más rápido elaboraran. De esta forma, y gracias a un comercio libre, todo el mundo “saldría ganando”.
David afirmaba, al igual que su antecesor Smith, que el valor tiene una doble connotación: uno de uso y otro de cambio. Adam Smith, por su parte, proponía la paradoja del agua y del diamante. Que en función de su escasez puede verse afectado el valor, aunque siempre esté relacionado con el trabajo necesario para obtener ese bien.
Ricardo, sin embargo, expresaba que el valor de aquellos elementos que fueran escasos no obedecía al trabajo sino del deseo de posesión, porque ningún trabajo conseguía aumentar su cantidad y su valor no podía reducirse aumentando la oferta.
David da cierta importancia al tema del valor, afirmando que: el valor solo era determinado por la cantidad de trabajo empleado para realizar un producto y que este se podía definir como “valor comparativo” y “valor relativo”.
El valor comparativo: tiene como base el trabajo y el esfuerzo para realizar los productos.
El valor relativo: se hace practico teniendo en cuenta la cantidad de bienes producidos en determinado tiempo.

Por otra parte, Ricardo también habla sobre el precio. Él divide el precio en el salario de los trabajadores, el beneficio de los inversores y el del terrateniente. Cuando estos están en equilibrio se puede hablar de “precio natural”. El “precio efectivo” lo define como la proporción entre la cantidad que se lleva al mercado y la demanda del producto.
Así pues, para cerrar esta sesión diremos que las conclusiones de Adam Smith y David Ricardo acerca de las ventajas del comercio han perdurado en el tiempo, ambos creían firmemente en el libre comercio, el detrimento del proteccionismo, esto con el fin para mejorar la economía de un país. Dos siglos después, algunas de sus teorías siguen teniendo vigencia en la actualidad pues los argumentos centrales a favor del libre comercio tampoco han cambiado mucho en las ultimas décadas.
Aun cuando no todos los economistas están de acuerdo sobre la política económica.
Señoras y señores, es así como esta noche finalizamos con un capítulo más de “hablando un poco de economía”


JHON CRISTIAN ORTEGA


Fuentes: